Puede que os hayan dicho que mentir es feo, incluso que os iba a crecer la nariz al hacerlo. Mentían. Y lo sé porque mi nariz es cosa de la genética y porque ahí sigue, intacta, falacia tras falacia.
He hecho una vasta compilación informativa con la única intención de verificar mi teoría. Como soy un encanto, os voy ahorrar todo el tostón y os digo que, en efecto, llevo razón: mentir no es malo. Nuestros padres nos han dicho que lo es (y yo lo haré con Moneypenny por tradición), pero ¿qué pasa cuando la mentira es mucho mejor que la verdad?, ¿cuándo lo que te cuentan te aporta un bienestar que jamás hallarías en la realidad? Veamos unos ejemplos y me decís:
Caso 1: Un amigo, bien entrado en la treintena y con toda la ilusión del mundo, se presenta ante ti con una barba propia de un adolescente y te dice ¿qué te parece? A mí, que soy pariente lejana de Satán, me parecen cuatro pelos que podrían confundirse con unos churretes, pero con mi mejor sonrisa le diré que está guapo. A lo largo de la velada ya le iré persuadiendo para afeitarse, con cariño, alcohol de por medio, y consiguiendo que parezca idea suya.
Caso 2: Tu madre/padre te encuentra un paquete de tabaco en la mochila. Tu progenitor, cual descendiente de Sherlock Holmes, te pregunta "¿de quién es esto?". La respuesta NUNCA puede ser "mío". De hecho la propia pregunta parcial (tipo de interrogativa que difiere de la total porque espera una respuesta abierta que no sea ni sí ni no) ya te está abriendo camino a la mentira, a la exculpación, al "de mi amiga Ivette* que si se lo pillan en casa la matan". Y tus padres, que saben que mientes, se quedan tan tranquilos con un "dile que no fume que es muy malo. Sé una buena amiga y no se lo guardes más." .
ATENCIÓN: la próxima situación NO es apta para menores.
Caso 3: esta situación la explico en clave femenina y heterosexual, pero todos me vais a entender, hombres y mujeres independientemente de vuestra orientación sexual. Si tu pareja, sea de larga duración o nueva adquisición, te pregunta por el tamaño de su miembro viril en comparación a tus otros posibles ligues sólo tienes una opción, bueno dos: ser sincera y alegrarte de estar con el bien dotado o mentir cual bellaca (mi caso es el primero, la duda ofende).
Os podría estar dando supuestos hasta la saciedad y en todos y cada uno de ellos el embuste sería la mejor opción. Seguro que si nos ponemos quisquillosos somos capaces de decir que a veces decir la verdad está bien pero yo, por sistema, creo que una bonita mentira y una sonrisa conquistan el mundo.
*Si mis padres leen esto, que sepan que en mi caso el paquete de tabaco SÍ que era de Ivette. Si lo lee Ivette, petons.


