He esperado un tiempo prudencial para escribir este post porque nos
mantenemos en la idea del blog culto y el fallecimiento de Gabriel
García Márquez lo convertía en mainstream.
Si volvéis a mi primer post sobre cuentos, veréis que mi intención ya
era escribir sobre Mercè Rodoreda. El post sobre ella rondaba mi cabeza y tras la muerte de García Márquez llegó de nuevo a mis manos este maravilloso artículo suyo de 1983.
Al releerlo (reconozco que no lo recorbada apenas, juraría que lo leí en la carrera) supe que poco podía añadir a sus palabras. Que si al
leerlo no os entraban unas ganas locas de leer la obra de Rodoreda, de nada iba servir que yo os contara que una de sus novelas, Mirall trencat, fue una de mis lecturas obligatorias en literatura catalana de
COU y que en parte me llevó a elegir la carrera. Poder estudiar lo que
la gente había escrito me pareció un regalo.
También os puedo contar que cuando estuve en Berlín en 2007 compré, en una librería de segunda mano, una
traducción de su obra más conocida La plaça del Diamant y que al buscarla para el post he visto que incluye el artículo de García Márquez. ¿No es todo estupendo? Pues hay más. También compré otro libro porque me
pareció curioso que estuviera incluído entre las traducciones que el librero había decidido sacar a su mesa de la calle aquel día: Pedro Páramo* de Juan Rulfo. Dos libros que García Márquez
había unido en su artículo de cuando yo tenía 2 años y medio y cuyas traducciones al alemán atesoro en
mi reducida biblioteca. Está claro que el librero tenía en su mente la relación que García Márquez había establecido entre las dos novelas. No penséis que creo que es algo místico.
La vida y obra de Mercè Rodoreda estuvieron marcadas, obviamente, por la guerra civil y el exilio. Y digo obviamente porque no imagino a nadie a
quien vivir todo aquello no haya marcado. Los personajes femeninos
de sus novelas son tan complejos como maravillosos; desde la joven Aloma
que da nombre a una de sus novelas de juventud hasta Teresa Goday protagonista de
Mirall trencat, pasando por la famosa Colometa, Natàlia en realidad, de La plaça del Diamant.
Su producción en prosa también incluye cuentos, de los que os quise
hablar en un principio, que se pueden encontrar en La meva Cristina i altres contes, por ejemplo. A mí siempre me ha parecido que Rodoreda no
escribía para complacer al lector y es por eso que me atrae. No pretende que te guste lo que va a pasar y, sin embargo, pasa.
Y paro. Siempre que intento escribir sobre
literatura se me va de las manos. Gracias si habéis llegado hasta aquí. Y
si todavía no lo habéis hecho, por favor, leed el artículo de Gabriel García Márquez.
*Si no habéis leído Pedro Páramo, tardáis.
NOTA1: Sé que no he llamado Gabo a Gabriel García Márquez. Espero que se me perdone.
NOTA2: No lo he comentado antes porque me parece evidente, pero lo escribo: ¡qué grande tuvo que ser ese encuentro entre los dos! Suspiro.
NOTA2: No lo he comentado antes porque me parece evidente, pero lo escribo: ¡qué grande tuvo que ser ese encuentro entre los dos! Suspiro.



